jueves, 23 de abril de 2015
EL MONSTRUO DE COLORES
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LA BIBLIOTECA DE LOS PEQUES
Pomelo viaja.
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LA BIBLIOTECA DE LOS PEQUES
¡Oh, los colores!
Jorge Luján, Piet Grobier. Kalandraka.
ISBN 978-84-92608-31-7.
DISTINCIÓN THE WHITE RAVENS 2009
Seleccionado
por la JUNIOR LIBRARY GUILD
"Jorge Luján repasa la gama cromática con pequeños
poemas, asociando cada color a elementos de la naturaleza, emociones o
sensaciones. Los suaves y fluidos versos sobre la azul expansión del cielo, el
blanco vestido de la noche o los frutos del naranjo brillando como pequeños
soles parecen ligeros y frágiles.
Así de delicadas, y con un gran poder sugestivo, son las
acuarelas de Piet Grobler. Colocadas contra los fondos de colores fluyentes y
pintadas con pincel grueso, pueden encontrarse filigranados animales, plantas y
objetos: pequeños pájaros y peces, diminutas mariposas, flores o el remo de una
barca, parecen flotar en estas páginas."
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LA BIBLIOTECA DE LOS PEQUES
El cazo de Lorenzo.
Isabelle
Carrier.
ISBN:
978-84-261-3781-4
Editorial
Juventud.
El cazo de Lorenzo es la historia de un niño que se
encuentra con una dificultad aparentemente absurda (un cazo que debe arrastar
por todas partes) pero que le impide llevar una vida normal, hasta que
encuentra a alguien, una persona extraordinaria que le ayuda a volver a
disfrutar de la vida y a superar sus dificultades. Cualquier niño que lea esta
historia se solidarizará con Lorenzo y se alegrará al ver cómo su cazo deja de
impedirle jugar y relacionarse como cualquier otro niño. Los adultos que
acompañen la lectura verán explicada, además, la realidad de las discapacidades
intelectuales desde un punto de vida tan sencillo y obvio que reconsiderarán,
si no lo habían hecho ya, los sentimientos y las auténticas necesidades de los
niños que, como Lorenzo, arrastran su particular "cazo". Todos, niños
y adultos, personas de cualquier edad, se emocionarán con los tropiezos y
logros de Lorenzo. Un libro que nos ayudará a comprender mejor, pero también un
álbum para disfrutar de una historia cargada de sensibilidad.
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miércoles, 26 de marzo de 2014
Masaje terapéutico para los bebes, el masaje de Babor.
El masaje terapéutico para los bebes. (Masajes Shantala)
Nada mejor que un masaje para cuidar de tu bebé, para
relajarlo y demostrarle todo tu cariño y amor. El masaje terapéutico para los
bebes recibe el nombre de Shantala, entérate en esta nota de que se trata y
como podes darle unos buenísimos masajes a tu bebe
Su origen denota de
la India. El doctor francés F. Leboyer, después de observar cómo una madre
masajeaba a su bebé, quedó fascinado con la fuerza de los movimientos y los
beneficios que esa práctica tenía en ellos. Decidió importar esas técnicas a
Occidente y bautizar la secuencia de los movimientos con el nombre de aquella
madre, Shantala. Según Leboyer, ser cargados, acunados, acariciados, tocados,
masajeados, etc., es algo tan indispensable para los niños pequeños como las vitaminas,
sales minerales y proteínas.
Así es mamis hay que hablarle a la piel del pequeño, hay que
hablarle a su espalda que tiene sed y hambre, igual que su vientre. Este es un
arte profundo, simple y muy antiguo, que ayuda al niño a aceptar el mundo.
Nuestros bebés tienen la necesidad de ser acariciados y
disfrutan del contacto con nuestra piel. Este contacto les da seguridad y
tranquilidad, por eso es importante aprender los masajes Shantala. También se
trata de transmitirle energías armoniosas, un espacio mágico sin límites de
amor que no debemos dejar de compartir con ellos.
A través de estos masajes se pueden estimular sus sentidos,
su sistema nervioso, respiratorio, digestivo, endocrino, circulatorio y así
proporcionar al bebé una relación maravillosa. Cada sonrisa materna y paterna,
cada juego, cada canción de cuna, sienta las bases de nuevas conexiones
neuronales y despierta en el niño aptitudes e inclinaciones que acaso jamás
hubiese adquirido.
Por todo esto el tacto es un estímulo importante para el
sistema nervioso central. Los abrazos y las caricias no solo maternas sino
también paternas, activan el aparato digestivo y liberan hormonas y esto
permite que los bebés crezcan más rápidamente.
¿Cómo realizar estos masajes?
Se puede conseguir un rico aceite si es vegetal mejor o una
crema, algunos pediatras recomiendan que tenga lavanda, ya que estimula el
sueño del bebe.
La mamá tiene que sostener al bebé por las axilas para
comprobar su respuesta al reflejo de enderezamiento. El bebé estira el cuerpo desde
las rodillas hasta la cabeza.
Debemos poner las manos de mamá o de papá en una de las
piernas. Una por arriba y otra por debajo, formando pequeños brazaletes, que se
apoderan del músculo y, una después de la otra, suben a lo largo del miembro,
hacia el pie del bebé. Después, actuando en sentido opuesto sus manos (siempre
rodeando al bebe) subir desde la base de la pierna hacia el pie, efectuando el
movimiento de torsión como si exprimieran. No hay que olvidarse que el talón es
una región esencial. Finalmente debemos masajear la planta del pie, primero con
los pulgares y después con toda la palma de la mano. Y, naturalmente, cuando se
haya terminado con una de las piernas debemos pasar a la otra.
Luego tomarlo de las rodillas, por debajo, llevárselas al pecho
en vaivén, despegar la columna del suelo y luego aflojar con el cuerpo todo
estirado y apoyado sobre la colchoneta o la cama.
Cuando masajeamos su vientre aquí las manos trabajan una
después de la otra. Partiendo de la base del pecho, allí donde se abren las
costillas y descendemos hacia la parte baja del vientre.
Al presionar el centro de la planta del pie, el bebe encoje
los dedos y se agarra con fuerza al pulgar. Es muy importante el masaje
infantil ya que consigue calmar a los niños, fomenta la resistencia de su
organismo, que tengan un sueño tranquilo y un desarrollo psíquico positivo.
Los masajes son uno de los momentos preferidos de los bebés.
Durante el masaje los pequeños sienten una sensación muy agradable ya que
además del contacto de la piel de los papis y el bebe, también perciben
sensaciones a través del oído, el olfato y la visión. Si el masaje forma parte
de una rutina diaria, el bebé sabrá, por ejemplo, que después del baño y antes
de que le pongan su ropita, alguien (sea la mamá o el papá) le proporcionará
este momento tan esperado. Al sentir extenderse el aceite o la crema por las
manos, el bebé ya se sentirá preparado para vivir la agradable experiencia del
masaje. En estos breves minutos, el bebé encontrará la paz y disfrutará de un
enorme placer.
Existen varios lugares que dan talleres de Shantala o
pediatras que enseñan esta técnica milenaria súper beneficiosa para los bebes.
Puedes sacarte todas las dudas con ellos te darán un instructivo o te mostraran
con tu bebe como hacer los ejercicios.
A la mayoría de los bebés les encantan el contacto físico y
no es de extrañar que los masajes tengan un efecto tan calmante y relajante
para ellos.
"El topo que quería saber quien se había hecho aquello en su cabeza"
Un día el topo salió de su madriguera y le cayó una cosa
marrón en la cabeza. Estaba un poco enfadado y quería saber quién había sido el
culpable: le preguntó a la paloma, al caballo, a la liebre, a la cabra, a la
vaca, a la cerda, Ninguno había sido, todos le enseñaron cómo hacían ellos
aquello y en ningún caso se parecía a lo que el topo llevaba en la cabeza. ¿Le
dirán las moscas quién es el culpable?
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LA CRIANZA FELIZ: COMO CUIDAR Y ENTENDER A TU HIJO DE 0 A 6 AÑOS
La autora de Dormir sin lágrimas –del que se han vendido
50.000 ejemplares– nos enseña en este libro cómo cuidar y entender a los hijos
desde el nacimiento hasta los 6 años. Partiendo de la premisa de que en esta
etapa se forja buena parte de la personalidad del niño y se asientan sus
estructuras emocionales, Rosa Jové ofrece a todos los padres las pautas
necesarias para lograr una crianza feliz. Un libro diferente, imprescindible
para que en el núcleo familiar se aprenda a desarrollar ese apego saludable que
todos los niños necesitan.
miércoles, 18 de diciembre de 2013
cuentos y mas cuentos...
El pollo Pepe está creciendo mucho porque come muy bien pero
su mamá es mucho más grande que él.
La pequeña oruga glotona ,Eric
Carle
La oruga era muy pequeña, pero tenía un hambre
enorme. Así que se pasó todo este cuento comiendo, atravesando página tras
página. Hasta que finalmente se convirtió, como todas las orugas, en mariposa.
Un libro agujereado de verdad por la muy glotona.
Papá, por favor, consígueme la luna, Eric Carle
Mónica quería jugar con la luna, así que le pidió a su papá
que se la bajase. El papá trajo una escalera larguísima y trepó hasta llegar a
ella. La luna era demasiado grande, pero le prometió que cada noche se haría más
pequeña y entonces se la podría llevar… Un libro con páginas desplegables que
muestra claramente dónde debe estar la luna.
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Cuentos, cuentos , cuentos, para grandes y pequeños.
Cinco
Colección "De la cuna a la luna".
Poema numeral para ser leído y recitado con los dedos de la mano. Libro juego
rimado para contar desde el uno hasta el cinco.
Cocodrilo
Poema acumulativo para ser leído y
recitado, de color en color. Se inicia con un extravagante cocodrilo verde
verde verde, que se sube en un baúl, que se sube en un castillo, que se sube…
Luna
Poema visual recitable, a base de dibujos rimados y
ritmados. La luna y el sol, tan lejanos y próximos, tejen versos y estribillos
desde el cielo hasta estas páginas de cartón.
Pajarita de papel
Poema canción para ser leído y recitado
musicalmente. Una entrañable pajarita de papel se dispone a preparar la mesa para
comer con...
¿A qué sabe la luna?
Hay personas que nos enseñan a ver con otros ojos, a leer
con otras palabras. Con ellas aprendemos que, a veces, un sol puede ser una
luna... Por primera vez, un cuento de autor adaptado al sistema de pictogramas
para personas con necesidades de apoyo educativo.
Un libro tan redondo y sabroso como la luna llena. Los
animales de la selva nos mostrarán que las cosas compartidas siempre saben
mucho mejor.
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martes, 17 de diciembre de 2013
Dormir sin lágrimas, dejarles llorar no es la solución. Rosa Jové
El Libro
Dormir sin lágrimas es un libro necesario en un momento en
el que se han multiplicado los métodos para enseñar a los niños a dormir solos,
tal y como comenta el pediatra Carlos González: «El sueño de los niños pequeños
se ha convertido, en los últimos años, en motivo de preocupación para muchos
padres».
Jové utiliza bibliografía científica, pero con un lenguaje
directo y accesible para que los padres se familiaricen con el sueño y sepan
qué cuestiones son importantes. La psicóloga se muestra en contra de los
métodos mágicos para que los niños duerman, y menos aquellos basados en el
llanto, que puso de moda el canadiense Richard Ferber y que han copiado muchos
otros, aunque con pequeños retoques, como Eduard Estivill. «La repulsa a estas
formas de trato infantil no viene predeterminada por las consecuencias que
provocan, sino por cuanto atentan a la dignidad del niño como persona. Hemos de
seguir creyendo en un mundo en el que el fin no justifica los medios», afirma
la autora.
Además, recuerda que «cada bebé es irrepetible» y aconseja
desconfiar de los métodos iguales para todos. «Algunos padres aún creen que los
bebés nacen sin instrucciones. ¡Mentira! ¡Ellos son las instrucciones! Sígalas
al pie de la letra», concluye.
El sueño infantil
«Dormir es un proceso evolutivo que se va adaptando a las
necesidades del ser humano. Un recién nacido no duerme igual que un niño, ni
éste igual que un adulto; ni un adulto igual que un anciano, porque cada edad
reclama unas necesidades diferentes», explica la autora, quien resalta también
la capacidad innata de los bebés para dormir.
Según la doctora Jové, el recién nacido (anteriormente, el
feto) nace con dos fases del sueño bien diferenciadas: sueño activo (parecido a
lo que en el futuro será el sueño REM) y sueño lento (que da lugar al resto de
fases del sueño). Entre los 7 y los 10 meses han aparecido todas estas fases,
aunque la periodicidad y duración son diferentes al adulto. Como recuerda la
autora, los niños duermen la misma siesta hasta los cuatro años. Es a partir de
los 5 o 6 años cuando el sueño del pequeño es bastante parecido al de los
adultos (un único periodo nocturno de entre 8 y 10 horas sin siestas).
Otra de las evidencias claras, avaladas por varios estudios,
es que todos, niños y adultos, nos despertamos varias veces en la noche, pero
sólo los más mayores dominan la técnica para regresar al sueño. Es una cuestión
de tiempo que lo hagan los niños, porque se trata de un proceso evolutivo. Por
tanto, el sueño de un bebé no será nunca un indicativo del dormir del adulto.
Cómo saber si hay un problema
En este capítulo del libro, la autora advierte: «Desconfíe
de métodos que sirven para todo.» Tras poner en alerta a los padres, sugiere
acudir a los profesionales para que lleven a cabo un diagnóstico del posible
trastorno y ajustar, así, su tratamiento. No obstante, les aconseja que tengan
en cuenta los posibles errores en el diagnóstico, como no acertar con el
comportamiento del pequeño, la falta de información sobre lo que se debe
considerar normal a cada edad, la escasa sincronía entre los horarios de los
padres y los de los niños, y alarmarse con cuestiones normales. «Antes de
pensar que su hijo duerme mal, compruébelo. La información está para eso.»
La psicóloga invita a los progenitores a ponerse en la
situación del niño para poder contestar a todas esas preguntas que nos hacemos
y no malinterpretar sus peticiones. La vida de hoy en día es una locura no sólo
para los adultos, sino también para los niños, que deben amoldarse a ella, a
pesar de que esta actitud no es lo más adecuado. En este sentido, Jové apunta
que en muchas ocasiones «la falta de sincronía entre las obligaciones de unos y
los derechos del otro son el único y real motivo de conflicto y los seres
humanos llevamos miles de años sin métodos para dormir niños y nunca ha habido
mayores problemas con ellos. Todos acababan durmiendo».
Trastornos del sueño
Los niños no siguen el horario de 24 horas de los adultos,
los expertos aseguran que se trata en realidad de 25. Por eso, les cuesta
meterse en la cama habitualmente y presentan alteraciones en el horario. Jové
mantiene que el seguimiento de una rutina y ayudarles a diferenciar el día de
la noche ayuda a muchos pequeños.
No obstante, la autora divide los trastornos del sueño en
dos: disomnias –alteraciones en la cantidad y la calidad del sueño– y
parasomnias –acontecimientos o conductas anormales cuando se duerme–. En la
mayoría de los casos se da el primer tipo de obstáculo en el descanso infantil,
pero los terrores nocturnos, las pesadillas o el sonambulismo, entre otros,
también son objeto de preocupación por parte de los padres. «En los niños, la
mayoría de las parasomnias suelen mejorar si se acuestan con poco cansancio y
ansiedad. Para ello podemos seguir un horario prudente de acostarlos, intentar
que estén relajados y hacerles compañía o dormir con ellos», apunta la autora,
que defiende las múltiples ventajas del colecho, una práctica habitual en
muchos países.
Lo que no se debe hacer
Muchas veces se acierta más si se sabe lo que no se debe
hacer. La doctora Jové, antes de exponer sus consejos, advierte sobre los
múltiples ejemplos de metodología que imperan en los países desarrollados para
lograr que los niños no sean un obstáculo más en la estresada vida de sus
padres. «Los métodos para enseñar a dormir a los niños dejándolos solos se empezaron
a publicar hacia los años 50 del siglo pasado» y algunos autores han publicado
estos métodos, con pequeños retoques, publicitándolos como originales y
novedosos.
«No hay diferencia de éxito entre los métodos que enseñan a
dormir a base de dejar llorar mediante una tabla y los que simplemente dejan
llorar. Si la hay entre aplicarlo antes de los 18 meses o después», escribe
esta especialista en el sueño. Para Jové, los métodos de adiestramiento no
enseñan a dormir, «solamente provocan un shock emocional que altera los niveles
de las principales hormonas que regulan nuestras emociones, y además le
demuestran que no vale la pena quejarse porque nadie les responderá. Por eso
funciona mejor en niños pequeños, ya que son los que tienen más posibilidad de
shock».
Además, su aplicación conlleva secuelas importantes a corto,
medio y largo plazo: «trastornos de ansiedad, depresiones, indefensión
aprendida, trastornos de apego, trauma por estrés agudo y síndrome de estrés
postraumático». Jové mantiene que estas alteraciones son reparables, aunque «no
reversibles», ya que pueden quedar enmascaradas y no hacerse evidentes hasta la
vida adulta. Asimismo, huye de la utilización de fármacos en los problemas del
sueño, no sólo por sus muchas contraindicaciones, sino porque en muchos casos
se produce el efecto contrario.
Qué podemos hacer
La autora, que mantiene que aunque no se haga nada, el niño
dormirá sin interrupciones algún día, ensalza el papel de la lactancia en el
éxito del sueño, «por la propia composición de la leche, y debido al relajante
contacto con la madre y a la succión calmante». La alimentación materna no sólo
favorece al niño, sino que beneficia a la madre, ya que hormonalmente le ayuda
a coger el sueño con más facilidad.
También hace especial hincapié en las cualidades positivas
del colecho, siempre y cuando se lleve a cabo de una forma segura. «Gracias a
él, el regreso al sueño después de un despertar es más corto para ambos casos
(madre e hijo). También ayuda al bebé a sincronizarse con la madre y a pasar de
un estadio a otro del sueño con más facilidad», comenta la autora. En este
sentido, la psicóloga añade que la actitud «positiva y responsiva» de la madre
hacia el niño crea en el menor una tranquilidad que le ayuda a abandonarse al
sueño.
Dormir sin lágrimas, una «guía para padres desesperados»
como la define la autora, solicita a los padres un ejercicio de observación de
sus hijos en el número de horas de sueño o el de despertares, y estar atentos a
las «señales del niño cuando tiene sueño» para evitar problemas posteriores.
Ni rabietas ni conflictos, Rosa Jové
Soluciones fáciles y definitivas para problemas de
comportamiento de 0 a 12 años
La autora de Dormir sin lágrimas ofrece soluciones para los
problemas de comportamiento infantiles
Cuando un niño está enojado o irritable, lo que busca es
satisfacer sus necesidades no cubiertas. Esas rabietas que a tantos padres
desesperan no son sino las ideas propias del niño enfrentado a los deseos de
sus padres: no entiende lo que pasa, se ofusca y estalla emocionalmente.
Conforme crece, estas rabietas se pasan pero los conflictos familiares siguen
formando parte de la convivencia.
Para Rosa Jové, con estas reacciones un niño camina hacia su
independencia y la defensa de sus propias ideas. Se trata de una etapa que es
preciso pasar y que los padres deben aceptar y entender, sin recurrir a los
castigos, porque de lo contrario contribuirán a hacer crónico un problema que
tiene fecha de caducidad.
La autora de Dormir sin lágrimas y La crianza feliz -ambos
publicados con mucho éxito por esta editorial- va más allá y nos ofrece también
soluciones definitivas para los problemas de comportamiento hasta los 12 años.
Y defiende, con sólidos argumentos, la idea que transmiten estas palabras:
«Quiéreme cuando menos me lo merezca porque será cuando más lo necesite
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